Diálogo Oriente - Occidente


ORIENTE Y OCCIDENTE
En nuestro tiempo, dijo el Papa Juan XXIII en su lecho de muerte, “nosotros debemos enfatizar más lo que nos une y no lo que nos divide”. Solamente con el Vaticano II la Iglesia Católica abrazó explícitamente los valores de las religiones no cristianas y reconoció oficialmente en ellas  la faz de Cristo: oculta, sin duda, pero con su presencia real y revelando el misterio de Dios. Aunque el reconocimiento de los valores de las religiones no cristianas es un paso adelante, era sólo el comienzo. Es un hecho que el mensaje de Cristo nunca se predicó realmente en un marco de referencia que no sea occidental. Heredamos la visión del mundo greco- romano y por intermedio de los Primeros Padres de la Iglesia, la mayoría de los cuales eran neo-platónicos, fue explicado originalmente el misterio de Cristo en términos teológicos. En la edad media, santo Tomás de Aquino y otros lo explicaron en términos de filosofía aristotélica. En épocas más recientes, se han hecho esfuerzos para expresar el cristianismo en términos de fenomenología, filosofía existencial e incluso el ya fenecido marxismo Pero hasta épocas muy recientes no ha sido presentado en una forma que pudiera ser comprensible para la cultura y tradición orientales. Las tradiciones genuinas de espiritualidad oriental y el cristianismo se van acercando a una  confrontación que debería ser complementaria y no contradictoria. El cristianismo y las grandes religiones de oriente han desarrollado acercamientos característicos al Absoluto que podrían enriquecerse unas a otras. Los aspectos de espiritualidad oriental que serían de valor especial para la cristiandad actual son: la importancia de la contemplación como fuente de acción, la naturaleza ilusoria de nuestra visión subjetiva del mundo, la experiencia de no-dualidad, y la práctica de técnicas que ayudan a integrar mente y cuerpo.
Ambos estaremos en mejor posición para examinar la experiencia religiosa de Oriente y exponer nuestra propia tradición, si pudiéramos redescubrir primero la riqueza olvidada del cristianismo contemplativo. La dimensión trascendente y a la vez inmanente de Cristo debe ser recuperada de la tradición cristiana, antigua y medieval. De hecho este libro surge de la convicción de que la tradición de la espiritualidad cristiana y la sabiduría mística necesita ser presentada hoy como parte integral de la proclamación del Evangelio y la educación cristiana. Es una noticia, algo nuevo, para la mayoría de nuestros contemporáneos que exista algo como espiritualidad cristiana, que se pueda experimentar.

¿Contra qué piensas que se rebela la juventud occidental? ¿Por qué tantos jóvenes occidentales se interesan ahora por la religión y filosofía orientales? La mente es algo muy contradictorio. Funciona en polaridades opuestas. Pero nuestra forma lógica de razonar siempre elige una parte y niega la otra. Así, entonces, la lógica opera en una forma no contradictoria, y la mente trabaja en base a contradicciones. La mente funciona con opuestos y la lógica trabaja en forma lineal. Por ejemplo, la mente tiene dos posibilidades: experimentar ira o experimentar quietud. Si puedes sentir ira, no quiere decir que en el otro extremo no puedas sentir serenidad. Si puedes incomodarte, esto no significa que no puedas también estar en silencio. La mente trabaja en ambos lados. Si puedes sentir amor, también puedes llenarte de odio. Lo uno no niega lo otro. Sin embargo, si sientes amor creerás que eres incapaz de sentir odio. El odio se acumula en tu interior y, cuando llegas al cenit de tu amor, todo se desmorona. Te sumerges en el odio. Y no es solamente la mente racional la que funciona de esta forma; la sociedad también. El Occidente ha llegado a la cima del pensamiento racional. Ahora tomará su revancha la parte irracional de la mente. A la irracionalidad se le ha negado la posibilidad de expresión, y en los últimos cincuenta años ha tomado venganza de muchas maneras: a través del arte, la poesía, el drama, la literatura, la filosofía. Y ahora, incluso a través de la vida misma. Así que la rebelión de los jóvenes es, en realidad, una revolución de la parte irracional de la mente contra la excesiva racionalidad. El Oriente puede ayudar a los occidentales, porque ha vivido con la otra parte de la mente: lo irracional. También han llegado a la cima: la cima de la irracionalidad. Ahora la juventud oriental se interesa más por el comunismo que por la religión, se interesa más por el pensamiento racional que por la vida irracional. Tal como yo lo veo, el péndulo completará una oscilación. El Oriente se volverá como el Occidente, y el Occidente se volverá igual que el Oriente. Cuandoquiera que una parte de la mente alcanza la cima, te movilizas hacia el opuesto. Eso es lo que siempre ocurre en la historia. Así que ahora, en Occidente, la meditación adquirirá más significado. La poesía acrecentará su influencia y las ciencias será menos importantes. La juventud occidental será antitecnológica, anticientífica. Este es un proceso natural, el equilibrio automático del extremo. No hemos logrado aún desarrollar una personalidad que combine las dos polaridades, que no sea ni oriental ni occidental. Siempre hemos elegido sólo una parte de la mente, y la parte contraria permanece hambrienta, abandonada. Siendo así, aparecerá necesariamente la rebelión. Todo aquello que hemos estado desarrollando se vendrá abajo, y la mente se movilizará hacia la otra polaridad. Esto es lo que ha ocurrido a través de la historia; ésta ha sido la dialéctica. Para Occidente, la meditación será ahora más significativa que el pensamiento, porque meditación significa no pensar. El Zen será más atractivo, el budismo será más atractivo, el yoga será mas atractivo. Todas éstas son actitudes irracionales hacia la vida. No se centran en las conceptualizaciones, las teorías, las teologías. Ponen de relieve el atractivo de profundizar en la existencia, no en el pensamiento. Así como yo lo veo, mientras más asidero tenga la tecnología en la mente, más posibilidades habrá de que el otro polo sobrevenga. La revolución de la juventud occidental es muy significativa. Es un momento histórico de cambio, un cambio total de conciencia. Occidente no podrá seguir por el mismo camino. Ha llegado al punto de una aguda crisis. Ahora deberá cambiar de dirección. La opulencia ha llegado a la sociedad occidental entera. En el pasado ha habido personas opulentas, pero nunca sociedades completas. Cuando una sociedad alcanza la opulencia, las riquezas pierden su significado. Sólo tienen atractivo en una sociedad pobre. Sin embargo, incluso dentro de una sociedad pobre, un individuo que alcanza la opulencia se aburre. Mientras más sensible sea una persona, más rápidamente se aburre. Un Buda se aburre totalmente. Abandona todo. La actitud de la juventud moderna es el aburrimiento frente a una opulencia vacía. Los jóvenes están abandonando la sociedad, y seguirán abandonándola a menos que la sociedad entera empobrezca. Entonces no podrán irse. Este abandono, esta renuncia, sólo puede existir en una sociedad opulenta. Si esto llega a un extremo, la sociedad decae. La tecnología deja entonces de progresar; y si esto sigue, el Occidente se transformará en lo que ahora es el Oriente. En Oriente, se está produciendo un giro hacia el otro extremo. Crearán una sociedad idéntica a la occidental. Oriente gira hacia Occidente y Occidente gira hacia el Oriente, pero la enfermedad sigue siendo la misma. Así como yo lo veo, la enfermedad es el desequilibrio, la aceptación de una cosa y la negación de la otra. Nunca hemos permitido que la mente humana florezca totalmente. Siempre hemos elegido una parte en contra de la otra, al precio de la otra. Esta ha sido la desgracia. Así que no estoy ni por el estilo oriental ni por el occidental. Estoy en contra de ambos, porque representan actitudes parciales. No debiéramos elegir ni el Oriente ni el Occidente; ambos han fracasado. El Oriente ha fracasado al elegir a la religión y Occidente fracasa al elegir la ciencia. A menos que se elijan las dos, no habrá salida a este círculo vicioso.
Podemos ir de un extremo al otro. Si hablas de budismo en Japón, no encontrarás un solo joven dispuesto a escucharte. Se interesan por la tecnología, y tú te interesas por el budismo Zen. En la India, la nueva generación no se interesa en la religión en lo más mínimo. Les interesa la economía, la política, la tecnología, la ingeniería, la ciencia; todo excepto la religión. La juventud occidental se siente atraída por la religión y a la juventud oriental le atrae la ciencia. Esto es sólo cambiar la carga de un extremo al otro. La misma falacia seguirá existiendo. Me interesa la mente completa, la mente que no es ni oriental ni occidental, que es solamente humana: una mente global. Es fácil vivir con una parte de la mente; sin embargo, si deseas vivir con ambas partes, tendrás que llevar una vida muy inconsistente. Inconsistente a nivel superficial, por supuesto. A un nivel más profundo tendrás consistencia, armonía espiritual. El hombre permanece pobre espiritualmente a menos que integre también la polaridad opuesta. Entonces enriquece. Si siendo un artista no tienes también una mente científica, el arte que produzcas será necesariamente pobre. La riqueza sólo surge de la unión de los opuestos. Si solamente hay varones en el cuarto, algo faltará. Apenas hacen su aparición las mujeres, el cuarto enriquece espiritualmente. Ahora, los dos polos opuestos están presentes. La totalidad se engrandece. La mente no debe permanecer estática. Un matemático será más rico si puede incursionar en el mundo del arte. Si su mente tiene la libertad de apartarse de sus características principales y luego regresar nuevamente a ellas, será un matemático enriquecido. Con el opuesto, se produce un cruce entre características disímiles. Comienzas a mirar las cosas de diferente forma. Tu perspectiva total se enriquece. Una persona debiera tener una mente religiosa a la par con entrenamiento científico, una mente científica junto con disciplina religiosa. No veo ninguna imposibilidad inherente en ello. Al contrario, pienso que la mente se revitalizará si podemos trasladarnos de un extremo al otro. En mi opinión, la meditación implica la habilidad de movilizarse profundamente en todas direcciones, ser libre de toda fijación.
Por ejemplo, si soy demasiado lógico me será imposible comprender la poesía. La lógica se transforma en una fijación. Y cuando escuche poesía, mi fijación estará presente. La poesía parecerá absurda. No porque lo sea, sino porque tengo una fijación con la lógica. Desde el punto de vista de la lógica, la poesía es absurda. Por otra parte, si desarrollo una fijación con la poesía, comenzaré a considerar que la lógica es sólo una cosa utilitaria, sin profundidad alguna. Me cierro a ella. Esta negación de una parte en beneficio de la otra ha ocurrido a través de toda la historia. En toda época, en toda nación, en todas partes del mundo, toda cultura siempre ha elegido una parte y creado una personalidad en torno a ella. Esta personalidad ha sido pobre, le han faltado muchas cosas. Ni Oriente ni Occidente han sido ricos espiritualmente. No pueden serlo. La riqueza surge a través de los opuestos, a través de la dialéctica interna. Opino que no vale la pena elegir ni al Oriente ni al Occidente. Debe elegirse una cualidad diferente de la mente. Con esa cualidad, me refiero a estar relajado consigo mismo, a deshacernos de la necesidad de elegir, a producir y recibir un metanoía. Un árbol crece. Podemos cortarle todas las ramas excepto una, y permitir que el árbol crezca sólo en una dirección. Será un árbol muy pobre, muy feo; a la larga, tendrá grandes dificultades, pues una rama solitaria no puede crecer por si sola; sólo puede hacerlo en medio de una familia de ramas. Llegará necesariamente el momento en que la rama sienta que ha llegado a un tope más allá del cual no puede seguir creciendo. Para que un árbol se desarrolle realmente, debe permitírsele crecer en todas direcciones. Sólo entonces será rico y fuerte. El espíritu humano debe crecer como un árbol: en todas direcciones. Debemos abandonar la idea de que no podemos crecer en direcciones contrarias. En realidad, sólo podemos crecer si lo hacemos en direcciones opuestas. Hasta ahora, hemos afirmado que debemos especializarnos, que debemos crecer sólo en una dirección determinada. Ocurre entonces algo desagradable. Uno crece en una dirección determinada; luego, le falta todo. Te transformas en una rama, no en un árbol. E incluso esta rama será necesariamente pobre. No sólo hemos estado cortando las ramas de la mente, sino también sus raíces. Permitimos que sólo crezcan una raíz y una rama, de modo que a través del mundo se ha desarrollado un ser humano muy hambriento: en Oriente, en Occidente, en todas partes. Y luego Oriente se siente atraído por Occidente y Occidente por el Oriente, pues nos sentimos atraídos por lo que nos falta. Debido a las necesidades del cuerpo, el Oriente ha comenzado a sentirse atraído por Occidente; y debido a las necesidades del espíritu, Occidente se ha sentido atraído por el Oriente. Pero incluso si intercambiamos posiciones, intercambiamos actitudes, la enfermedad seguirá siendo la misma. No se trata de intercambiar posiciones; se trata de cambiar enteramente la perspectiva. Nunca hemos aceptado al ser humano completo. En alguna parte, el sexo no es aceptado. Lo mundano es rechazado en otra. En alguna otra parte, la emoción no es aceptada. Nunca hemos sido lo suficientemente fuertes como para aceptar todo lo que es humano, sin condenación, y permitir que los seres humanos crezcan en todas direcciones. Mientras mayor sea la variedad de direcciones en que crezcas, mayor será el desarrollo, la riqueza, la abundancia interna. Nuestra perspectiva cambiará enteramente. Debemos movernos del pasado hacia el futuro, no de Oriente a Occidente, no de un presente a otro presente. El problema es difícil, pues nuestra fragmentación ha entrado muy profundo en nosotros. No puedo aceptar mi ira, no puedo aceptar mi sexo, no puedo aceptar mi cuerpo, no puedo aceptar mi totalidad. Algo debe ser negado y reprimido. "Esto" es malo, "eso" es malvado, "esto" es pecado. Y sigo cortando ramas. Pronto dejo totalmente de ser un árbol, dejo de ser un ser vivo. Y siempre está presente el temor de que las ramas que he reprimido puedan brotar y crecer nuevamente. Comienzo a tener miedo de todo. La enfermedad se establece: tristeza, muerte.
Llevamos una existencia que se acerca más a la muerte que a la vida. Debemos aceptar la potencialidad total del ser humano, debemos llevar a un clímax todo lo que está en nuestro interior, sin sentir inconsistencia alguna, sin sentir contradicción. Si no puedes sentir auténtica ira, no podrás amar. Sin embargo, hasta ahora la idea ha sido otra. Hemos pensado que una persona ama más si es incapaz de experimentar ira. Pero supongamos que el árbol crece junto a un muro. Sus ramas no pueden crecer debido a la presencia del muro. El muro puede ser la sociedad, las condiciones existentes. ¿Cómo puede crecer el árbol cuando tiene un muro a su lado? Existen muchos muros. Pero esos muros han sido creados por los árboles, por nadie más. Los árboles han mantenido las murallas. Es con su cooperación que ellas existen. Apenas los árboles dejen de estar dispuestos a mantener a las murallas, éstas se vendrán abajo. Los muros que existen a nuestro alrededor son nuestra creación. Es debido a nuestras actitudes mentales que hemos creado estas murallas. Por ejemplo, le enseñas a tu hijo a no estar enojado, diciéndole que si se enoja no será capaz de sentir amor. De ese modo, crearás muros a su alrededor que le dirán que debe reprimir su ira; sin embargo, no te das cuenta de que cuando él reprima su ira, su capacidad de amar será destruida simultáneamente. La ira y el amor no son incompatibles. Son dos ramas de la misma cosa. Si cortas una de ellas, la otra se empobrecerá, pues la misma savia fluye en todas las ramas. Si realmente deseas entrenar a tu hijo para llevar una vida mejor, le enseñarás a enojarse en forma auténtica. No le dirás: "No te enojes". Le dirás: "Cuando te sientas enojado, enójate de verdad. No te sientas culpable por estar enojado". Entonces, en lugar de decirle que no se enoje, enséñale a enojarse limpiamente. Cuando se presente el momento oportuno debiera estar realmente enojado, y no debiera enojarse en un momento inadecuado. Lo mismo se aplica al amor. Cuando se presente el momento correcto, debiera amar abierta y auténticamente; y, si no es el momento adecuado para él, no debiera amar.
No se trata de elegir entre la ira y el amor. Se trata de elegir entre lo correcto y lo incorrecto, lo auténtico y lo inauténtico. La ira debe ser expresada. Un niño, cuando está realmente enojado, es hermoso: un estallido repentino de energía y vida. Si matas la ira, estarás matando la vida. El niño se volverá impotente. En toda su existencia no será capaz de estar vivo; será un cadáver. Creamos una y otra vez conceptos que elevan murallas. Desarrollamos actitudes e ideologías que construyen murallas.
Nadie nos las impone; las creamos nosotros. En el momento en que despertamos, las murallas desaparecen. Nosotros las construimos. ¿ Y suponiendo que el árbol (la persona) padezca algún impedimento básico? No podría cambiar. No porque no lo desee, sino porque no puede.  Podemos analizar su situación, ayudarlos. Debe ayudárseles; no pueden hacer nada por sí solos. Pero la sociedad juega un papel, incluso en su desvalimiento o déficit. Por ejemplo, el hijo de una prostituta presenta una desventaja en relación a los demás, debido a nuestros conceptos morales. Se siente profundamente culpable por algo en lo que no le cabe ninguna responsabilidad. ¿Qué responsabilidad puede tener en el hecho de que su madre haya sido prostituta? ¿Qué podría hacer? Pero la sociedad mantiene una actitud diferente hacia este niño. Hasta el momento en que modifiquemos nuestra actitud respecto del sexo, él seguirá sintiendo culpa por ser el hijo de una prostituta. Dado que hemos transformado el matrimonio en algo sagrado, la prostitución se transforma necesariamente en un pecado. Sin embargo, la prostitución existe debido al matrimonio. Forma parte del sistema creado por el matrimonio.
Dada la naturaleza de la mente humana, una relación permanente no es natural. Sólo si la legalizamos seguiremos viviendo indefinidamente con la misma persona. La ley no debiera influir. No se me debe forzar a seguir amando mañana a la persona que amo hoy. Este no es un requerimiento de la naturaleza. No existe necesidad intrínseca de que el amor esté presente mañana. Puede que si, puede que no. Y mientras más intentes forzarlo a estar allí mañana, más difícil será que eso ocurra. Y entonces la prostitución entra por la puerta trasera. A menos que tengamos una sociedad que permita las relaciones libres, no podremos terminar con la prostitución. Si una relación perdura, te sientes satisfecho; tu ego se siente contento. Para satisfacer a tu ego—sintiendo que eres un esposo fiel o una buena esposa deberás condenar a la prostituta. Y entonces, también deberá condenarse al hijo de la prostituta, y esta condición se transforma en una enfermedad. Se le adscribe una  enfermedad. Sin embargo, estos son casos excepcionales. Si alguien se encuentra médica o psicológicamente enfermo, tenemos que ayudarlo, administrarle un tratamiento. Pero la sociedad entera no se encuentra en esta condición. El noventa y nueve por ciento es nuestra creación, nuestra responsabilidad; un uno por ciento es la excepción. El uno por ciento no constituye en absoluto el problema. Si el restante noventa y nueve por ciento de la sociedad cambia, incluso ese uno por ciento se verá afectado por ello. No podemos ano determinar hasta qué punto tu fisiología se halla determinada por tu mente. Mientras más sabemos, mayor es pueden deberse sólo a tu mente. A menos que nuestra mente esté libre, no podemos saber con seguridad si la enfermedad se origina en el cuerpo. Son tantas las enfermedades que se circunscriben solamente al hombre. No aparecen en los animales. Los animales son más sanos. Menos enfermos, menos feos. No hay motivo para que el hombre no pueda ser más vital, más hermoso, más sano. El entrenamiento que hemos experimentado durante diez mil años, este prolongado entrenamiento de la mente, puede ser la causa de ello. Pero si tú mismo formas parte del mismo patrón no logras concebir esta idea. Muchas enfermedades físicas se deben a una mente lisiada. ¡Y estamos lisiando la mente de todo el mundo! Los primeros siete años de la vida de un niño son los más importantes. Si le produces daño a la mente, será difícil remediarlo. Pero seguimos produciendo daño, sin remordimiento alguno. Mientras más profundamente penetra la psicología en las raíces de la mente, más aparecen los padres como unos criminales, pero inconscientes; más parecen los profesores y el sistema educacional unos criminales, pero inconscientes. También sufrieron debido a la generación anterior. Tan sólo están pasando el relevo de la enfermedad. Sin embargo, ahora se ha abierto una nueva posibilidad. Por primera vez, especialmente en Occidente, el hombre se ha liberado de sus necesidades primarias. Ahora podemos experimentar con nuevas posibilidades para la mente. Era imposible hacer esto en el pasado, pues las necesidades del cuerpo eran una carga tan pesada, tan insatisfecha. Pero ahora esa posibilidad ha aparecido. Vivimos en el umbral de una profunda revolución, una revolución de magnitud tal como nunca ha conocido la historia humana. Ahora es posible una revolución de conciencia. Con mayor destreza para conocer y comprender, podemos cambiar. Se necesitará mucho tiempo, pero la posibilidad se encuentra abierta para nosotros. Si nos abrevemos, si tenemos valor, podemos transformarla en una realidad. La humanidad entera se encuentra en peligro. O bien volvemos al pasado o avanzamos hacia un nuevo futuro. No se  trata de una tercera guerra mundial, no se trata de comunismo o capitalismo. Estos problemas ya están añejos. Se acerca una nueva crisis. Tendremos que decidirnos por buscar una nueva, conciencia—y por tanto, decidirnos a trabajar por ello—o bien,  volver atrás, regresar a los viejos moldes.
Volver atrás es también posible. Cada vez que aparece una crisis, la primera reacción de la mente es la regresión. Cada vez que te enfrentas a algo a lo cual no puedes enfrentarte, vuelves al pasado, te escondes en la cama, como los niños. En caso de incendio, se necesita mayor madurez, mayor comprensión, necesitas comportarte de una forma más consciente y alerta; en lugar de eso, regresas a los cinco años y comienzas a correr de un lado a otro de tal forma que produces una situación de mayor peligro para ti. Lo malo es que si intentamos crear un nuevo ser humano, nos veremos enfrentados a una situación totalmente nueva para nosotros, y es posible que reaccionemos con una regresión. Incluso existen profetas que predican en pro de la regresión. Desean que vuelva el pasado: "En el pasado hubo una era dorada. ¡Vuelvan a ella!'' Pero para mí eso es suicida. Debemos avanzar hacia el futuro, por muy azaroso y difícil que se nos presente. La vida debe avanzar hacia el futuro. Debemos hallar un nuevo estilo de existencia. Confió en que es posible que esto ocurra. Y Occidente debe ser la base para que esto ocurra, pues el Oriente no es más que el Occidente de hace trescientos años. El Oriente sufre serios problemas de sustento y supervivencia, pero el Occidente se halla libre de todo esto. Cuando vienen a mi personas jóvenes del Occidente, estoy siempre consciente de que pueden progresar o regresar. Y en cierto modo han estado regresando actuando como niños, como seres primitivos. Eso no es bueno. Su rebelión es buena, pero deben actuar como un nuevo tipo de hombre, no como salvajes. Deben crear en su interior las posibilidades para una nueva conciencia. En lugar de eso, han estado drogándose.
La mente primitiva siempre se ha fascinado con las drogas, ha sido hipnotizada por ellas. Si aquellos que se alejan de la sociedad occidental comienzan a actuar como seres primitivos, no estaremos presenciando una rebelión, sino que una reacción y una regresión. Deben actuar como una nueva humanidad. Deben avanzar hacia una nueva conciencia; total, global y aceptadora de todas las potencialidades contradictorias que hay en un ser humano. La diferencia que existe entre los animales y el hombre es que los primeros tienen potencialidades definidas, mientras que el hambre tiene posibilidades infinitas. Pero sólo se trata de posibilidades. El hombre puede desarrollarse, pero este desarrollo debe ser apoyado. Debemos abrir centros a través del mundo, en donde esto pueda ocurrir. La mente debe ser entrenada en forma lógica y racional, pero también debe serlo simultáneamente en la meditación irracional, no racional. La razón debe ser ejercitada y al mismo tiempo las emociones. La razón no debe ser entrenada a costa de las emociones. La duda debe estar presente, pero también la fe. Es fácil tener le sin dudar en ningún momento; y también es fácil dudar sin asomo de fe. Pero estas fórmulas son elementales simples para estos tiempos. Ahora debemos crear una sana duda, una duda persistente, una mente escéptica que exista a la par con la mente crédula. Y el ser interno debe poder moverse de una a otra; de la duda a la fe y viceversa. Con la investigación objetiva, uno debe ser receloso, escéptico, cauto. Pero existe otra dimensión, paralela a ésta, en que la clave está dada por la fe, no por la duda. Las dos son necesarias. El problema consiste en cómo crear simultáneamente las polaridades opuestas. Es esto lo que me interesa. Seguiré estimulando la duda y seguiré estimulando la fe. Yo no veo contradicción intrínseca en ello, porque para mí es el movimiento lo importante, el movimiento de un polo a otro. Mientras más adheridos estamos a uno de los polos, más difíciles se ponen las cosas. Por ejemplo, en Occidente han cultivado la actividad. Sin embargo, no pueden dormir bien. Cuando te vas a dormir, la mente no logra cambiar de la actividad a la inactividad. Te das vueltas una y otra vez en la cama; la mente sigue activa. Debes tomar un tranquilizante para dormir. Sin embargo, un sueño forzado no puede proporcionarte mucho descanso; es sólo superficial. En lo profundo, la agitación continúa. El sueño se transforma en pesadilla. En Oriente ha ocurrido lo contrario. El Oriente puede dormir bien, pero no puede activarse. Aún en la mañana la mente oriental se encuentra soñolienta, letárgica. Durante siglos han dormido bien sin hacer nada más, mientras que ustedes han hecho mucho, pero al costo de crear inquietud, una verdadera enfermedad. Y, debido a esta inquietud, todo lo que han hecho resulta inútil. ¡Ni siquiera pueden dormir!
Es por eso que yo me empeño en entrenar la mente para la actividad, para la inactividad y, lo más importante, para el movimiento, de modo que puedas cambiar de una a otra. Es posible entrenar a la mente para movilizarse entre estos dos polos. En un instante puedo pasar de cualquier actividad a la inactividad. Puedo hablar contigo durante horas y en un instante puedo entrar en un profundo silencio interno en el que no se hable. Y, a menos que esta posibilidad se produzca en ti, tu crecimiento se verá dificultado. El futuro deberá permitir que exista una profunda armonía entre las polaridades internas.
A menos que se produzca este movimiento entre los opuestos, la búsqueda humana habrá finalizado. No podrás avanzar. El Oriente se halla agotado y el Occidente se halla exhausto. Puedes intercambiar la perspectiva de los dos, pero el problema surgiría nuevamente en dos siglos más.  Si debemos aceptarlo todo, ¿cómo podemos saber cuáles son los objetivos correctos a los que se debe aspirar en la vida? La búsqueda de objetivos forma parte del proceso racional. El futuro existe debido a la razón. Es por eso que para los animales no existe el futuro ni objetivo alguno. Viven, pero no tienen objetivo. La razón crea ideales, crea objetivos, crea el futuro. El verdadero problema no consiste en determinar cuál es el objetivo correcto. El problema consiste en decidir si tenemos objetivos o si no los tenemos. La nueva generación se pregunta si tener o no tener objetivos. Apenas determinas un objetivo, comienzas a apartarte de la vida. Comienzas a amoldar la vida de acuerdo a tus objetivos. El presente pierde importancia. Debe ser moldeado, adaptado al futuro. Una mente orientada a objetivos es racional, y una mente orientada a la vida es irracional. Así que no se trata de cómo determinar el objetivo correcto. Más bien, se trata de cómo hacer para que la razón no sea el único fenómeno que la mente produzca. La razón debe tener objetivos; no puede existir sin ellos. Pero esto no debe transformarse en una dictadura; no debe ser la única rama que crezca. La razón debe existir, es una necesidad; pero en la mente humana existe una zona vacía que no puede tener objetivos, que puede existir tal como los animales, tal como los niños. Sólo puede existir aquí y ahora. Esta parte vacía, esta parte irracional, vivencia los dominios más profundos de la vida, del amor, del arte. No necesita proyectarse al futuro, de modo que puede entrar profundamente en el aquí y ahora. La razón debe ser desarrollada; pero paralelamente, también esta parte debe serlo. Ha habido científicos de personalidad muy profundamente religiosa. Esto puede ocurrir de dos formas. O bien puede deberse a una profunda anemia, o puede ocurrir por medio del cierre de una puerta y la apertura de otra, sin armonía alguna. Puedo ser un científico, para luego abandonar mi mundo científico y acudir a la iglesia a orar. No será el científico quien rece. No se trata realmente de una armonía; es una profunda bifurcación. No hay diálogo interno entre el científico y el venerador. El científico no se ha asomado siquiera a la iglesia. Cuando este hombre regresa a su laboratorio, el venerador no estará allí. Existe una separación profunda entre los dos; no se superponen. En una persona así encontrarán una dicotomía, y no la armonía. Dirá cosas de las que después se arrepentirá. Como científico, postulará cosas que irán en contra de su mente de venerador. De este modo, muchos científicos han llevado una vida esquizofrénica. Parte de ellos es una cosa y otra parte es otra cosa. No es a esto a lo que me refiero cuando hablo de armonía. Con "armonía", me refiero a que te es posible pasar de un ámbito a otro sin cerrarte jamás a ninguno. De esta forma, el científico va a orar y el creyente va al laboratorio. No hay escisión, no hay brecha. De lo contrario, te transformarás en dos personas. Habitualmente somos muchas personas; tenemos personalidades múltiples. Nos identificamos con una de ellas; luego, modificamos los engranajes y nos transformamos en otra persona.
 Produce una tensión muy profunda en tu ser. No puedes estar a tus anchas con tantas identidades. Una conciencia entera, completa, capaz de movilizarse al polo opuesto, sólo es posible cuando concebimos un ser humano intrínsecamente unificado: cuando no hay negación de los opuestos. La duda forma parte del trabajo de un científico. La fe también es parte de él. Son dos aspectos que se centran en dimensiones diferentes de la misma cosa. Así entonces, un científico puede orar en su laboratorio; no hay nada malo en ello. La duda forma parte de su trabajo, es un instrumento de su trabajo; y lo mismo ocurre con la fe. No hay una dicotomía intrínseca. Cuando podemos movilizarnos suave y fácilmente de un polo al otro, ni siquiera sentimos este movimiento. Te mueves, pero no sientes el movimiento. Sólo lo sientes cuando se te presenta algún obstáculo. No sentirás movimiento alguno cuando exista una profunda armonía. Una cosa más: cuando digo "Oriente" y "Occidente", no quiero decir que en Occidente no haya habido mentes orientales o que en el Oriente no haya habido mentes occidentales. Me refiero a la tendencia principal, a lo que predomina. Debiéramos escribir alguna vez una historia del mundo en la que el planeta no se halle dividido con un criterio geográfico, sino psicológico. En ella, el Oriente tendrá muchos rostros del Occidente, y el Occidente tendrá muchos rostros del Oriente. Así que no quiero decir que no existan las dos corrientes en Occidente. Lo que quiero decir es que la tendencia principal en Occidente ha sido el crecimiento racional, aún en la religión. Es por eso que la Iglesia se volvió tan influyente. Jesús era un hombre irracional, pero San Pablo poseía una mente muy científica, muy racional. El cristian-“ismo” le pertenece a San Pablo, no a Jesús. Con un hombre tan anárquico no existe posibilidad alguna de crear una  organización tan amplia. Es imposible. Jesús era oriental, pero no así San Pablo. Ha habido conflicto entre la ciencia y la Iglesia. Ambas son racionales. Ambas intentaron racionalizar los fenómenos religiosos. La Iglesia iba necesariamente a perder la batalla, pues los fenómenos religiosos son, en sí, irracionales. La razón falta en lo que atañe a la religión. Es por eso que la Iglesia debía ser derrotada y la ciencia debía salir victoriosa. En Oriente no ha habido lucha entre ciencia y religión, porque la religión nunca ha reclamado nada que perteneciera al ámbito racional. Las' dos no pertenecen a la misma categoría, de modo que no hay lucha entre ellas. ¿En qué forma se vuelve racional la religión? Esto no ocurre debido a la religión misma. Pero este fenómeno ocurre dondequiera que la religión deba ser sistematizada. Un Jesús o un Francisco no corren detrás de ningún ideal. Llevan vidas espontáneas; crecen a su modo. Crecen como árboles silvestres; sin embargo, los árboles silvestres se transforman después en ideales para sus seguidores. Los seguidores comienzan a tener estructuras, preferencias, verdades, condenaciones. La religión tiene dos partes, dos etapas. Una, una personalidad profundamente religiosa que es espontánea; y dos, los seguidores que crean la doctrina, el dogma, la disciplina que esté de acuerdo con el ideal. Y aparece entonces un ideal para los cristianos —"Debemos ser como Cristo"— y surgen represiones. Debes destruirte a ti mismo de muchas formas, porque sólo de ese modo puedes transformarte en el ideal. Debes transformarte en una imitación. Esto es criminal, en mi opinión.
 Una personalidad religiosa es hermosa, pero un credo religioso es sólo una cosa racional. Es sólo el encuentro de la razón con un fenómeno no racional. Cristo no lenta acaso una mente racional? Era muy racional, pero tenía brechas muy irracionales. También se hallaba a gusto con lo irracional. El concepto que tenemos de Cristo no corresponde en realidad al Cristo, sino a las tradiciones que lo siguieron. Cristo era totalmente diferente.
Pero puesto que no podemos hacerlo de otra forma, debemos pasar por los cristianos para llegar a Cristo. Han creado una larga tradición de dos mil años, y han presentado a un Cristo muy racional. No lo era. . Debes ser irracional en muchas ocasiones. ¡Y un Cristo lo es! Pero para saber esto, debemos apartar toda la tradición y encontrarnos con Cristo directamente. Es algo muy difícil, pero es posible hacerlo. Si le estoy hablando a una persona racional, ésta descartará, en forma inconsciente, todo aquello que no sea racional. Pero si le hablo a un poeta, la misma frase y las mismas palabras van a significar algo diferente. Un hombre racional no puede ver la poesía de las palabras. Sólo podrá considerar la lógica, el argumento. Un poeta considera las palabras en forma diferente. Las palabras tienen un tinte, una relación con el argumento.  Así, el rostro de Cristo difiere según la persona que lo esté viendo. Cristo existió en Israel  en un momento en que todo el país experimentaba una crisis de todo lo irracional: la Torah, el derecho romano, el misticismo entero. El movimiento en contra de esto era muy poderoso, especialmente en Belén, donde estaba Cristo. Cristo era carismático, hipnótico. La gente se impresionaba con él. Pero la interpretación que de él hicieron fue, necesariamente, racional. Si Cristo hubiese vivido en otro momento de la historia, en alguna parte del mundo en que no se estuviera en contra del misticismo, habría sido considerado como un gran místico, no como un intelectual. El rostro que conocemos pertenece a la historia de una época determinada. Tal como yo lo veo, Cristo no era principalmente racional. El concepto entero del reino es místico. Era aún más místico que la Sekinah, pues la Torah, a pesar de lo místicos que aparecen, poseen su propia racionalidad. La idea es más mística. La Torah habla de la liberación, pero tú estarás allí. De otro modo, todo resulta absurdo. Si "yo" no puedo estar presente en ese momento supremo de existencia, el esfuerzo entero se vuelve ilógico, inútil. Cristo afirmó que el esfuerzo debe hacerse... y tú no estarás allí. Será sólo la nada. El concepto es más místico.
Cuando hablas de personas que experimentan una regresión, ¿te refieres acaso a una regresión en comparación a alguna imagen creada por la sociedad respecto a lo que es socialmente aceptable ? No una imagen. Algo diferente. Cuando digo que actúan como niños, me refiero a que no se están desarrollando. Tengo un concepto del crecimiento, no una imagen que perseguir. De ninguna forma deseo que las personas se ajusten a alguna imagen. Lo que estoy diciendo es que están regresando hacia el pasado, y no creciendo hacia el futuro. No tengo imagen alguna del modo como deseo que el árbol crezca. Pero debe crecer, y no regresar. Es un asunto de crecimiento o de regresión, no de alguna imagen en particular. En segundo lugar, al decir que experimentan una regresión, me refiero a que reaccionan en contra de una sociedad demasiado racional.
Su reacción los conduce al otro extremo. Contiene la misma falacia. La razón debe ser absorbida, y no dejada a un lado. Si la dejas a un lado, cometerás el mismo error que cometiste al apartar la irracionalidad. La era victoriana creó un hombre que era sólo una fachada, una máscara. Interiormente, no era un ser vivo. Era un patrón de conducta, un patrón de modales. Más un rostro que un ser. Esto fue posible al elegir la razón como criterio para todo. Lo irracional, lo anárquico, lo caótico fue apartado, reprimido. Ahora que él lado anárquico se está tomando venganza, puede hacer dos cosas: destruir o crear, si es destructivo, será regresivo. Tomará venganza de la misma manera: negando. Negará la parte racional. Te vuelves entonces como un niño, inmaduro. Vuelves atrás. Si el lado anárquico es creativo, no deberá cometer el mismo error. Deberá absorber a la razón junto con lo irracional. Entonces, el ser entero se desarrollará. No crece ni el que ha negado lo irracional ni el que ha negado lo racional. No puedes crecer a menos que lo hagas en forma global. Estoy hablando del crecimiento. No tengo ninguna imagen del producto final que éste deba entregar. Muchos de los problemas de la mente occidental, ¿no son acaso resultado del concepto de pecado—y—culpa del cristianismo? Sí, esto ocurre necesariamente. El concepto de pecado produce una conciencia muy diferente en su derredor Este concepto falta en la mente oriental. Más bien lo sustituye el concepto de ignorancia. En la conciencia oriental, la raíz de todo mal es la ignorancia, no el pecado. El mal aparece debido a tu ignorancia. Así, el problema no es la culpa, sino la disciplina. Debes saber más, estar más alerta. En Oriente, el conocimiento es transformación, y la meditación es el instrumento para lograr esa transformación. Con el cristianismo, el pecado se transformó en el centro Y no es sólo tu pecado. Es el pecado de toda la humanidad, entonces estás agobiado por el concepto de pecado. Por esto occidente desarrolló mas la operación que la meditación. Sólo desarrolló plegarias. ¿Qué puedes hacer para luchar en contra del pecado? ¡Puedes ser virtuoso y piadoso!
No existe nada similar a los Diez Mandamientos en el Oriente. No encontrarán allí un concepto excesivamente moral. Así entonces, los problemas en el Oriente son diferentes de los de occidente. El problema que tienen los occidentales es la culpa. La culpa surge de lo más profundo de ellos mismos. Aun aquellos que se han rebelado se sienten culpables. Es un problema psicológico que guarda relación más con la mente que con el ser.
Primero, se les debe aliviar de su culpa. Es por eso que Occidente tuvo que desarrollar el psicoanálisis y la confesión. Estas técnicas no se desarrollaron en Oriente, pues allí no eran necesarias. En Occidente debes confesar. Sólo entonces puedes librarte de la culpa que te afecta en lo más profundo. O bien, debes someterte al psicoanálisis para arrojar la culpa fuera. Pero nunca te desharás de ella en forma permanente, pues el concepto de pecado permanece. La culpa se acumulará nuevamente. Así que el psicoanálisis y la confesión sólo pueden ser una ayuda temporal. Debes confesarte una y otra vez. Son sólo ayudas temporales frente a algo que ha sido aceptado. La raíz de la enfermedad _el concepto de pecado ha sido aceptado. En Oriente, el problema no es de tipo psicológico. Es un problema de ser. No es asunto de salud mental. Más bien, se trata del crecimiento espiritual. Debes crecer espiritualmente, debes estar más consciente de las cosas. No debes cambiar tu conducta, sino que tu conciencia. Al cambiar la conciencia, la conducta cambiará. Al cristianismo le interesa más tu conducta. Sin embargo, la conducta es sólo periférica. No se trata de lo que hagas; se trata de lo que eres. Si cambias una y otra vez lo que haces, no alteras nada, en realidad. Sigues siendo el mismo. Puedes ser un santo por fuera y seguir siendo el mismo por dentro. El problema de los occidentales reside en la culpa que sufren respecto a su conducta. Debo luchar con ellos sólo para que se den cuenta de que su problema  es más profundo, que no pertenece al ámbito del ser, sino al de la psique. El budismo y el jainismo también han producido culpa. No el mismo tipo de culpa, sino que otra forma de ella. Los seguidores de Mahavir, en especial, han creado un sentimiento muy profundo de inferioridad. La culpa en el sentido cristiano no está presente, pues no se habla de pecado; sin embargo, hay una sensación profunda de que uno es inferior, a menos que logre trascender ciertas cosas. Esta profunda inferioridad produce el mismo tipo de efecto que la culpa. creando diversas fórmulas: "haz esto", "haz lo otro", "no hagas esto". Todo está centrado en torno a la conducta. Un monje jain es ideal, al menos en lo que se refiere a su conducta; sin embargo, en lo que se refiere a su ser interno, es muy pobre. Se comporta como un monigote. Es ése el porqué el jainismo se ha transformado en una cosa muerta. El budismo no se encuentra muerto de la misma forma porque allí existe un énfasis diferente. La parte ética del budismo es solo una consecuencia de la parte meditativa. De modificar la conducta, será sólo como una ayuda a la meditación. En si, no tiene significado alguno. En el cristianismo y el jainismo, tiene significado por sí sola. Si haces el bien, eres bueno. No es así para el budismo. Debes transformarte por dentro. Hacer el bien puede ser de ayuda, puede formar parte, pero la meditación es lo principal. Así que de los tres, sólo los budistas han desarrollado la meditación profunda. En el budismo, cualquier otra cosa es sólo una ayuda: no es lo central. Puedes incluso desecharlo. Si puedes meditar sin ninguna otra ayuda, puedes dejar al resto de lado. Pero el hinduismo es aún más profundo. Es por eso que el hinduismo pudo desarrollarse en dimensiones tan diferentes, como el tantra. Aun aquello que llamas pecado puede ser utilizado por el tantra. El hinduismo es, en cierto modo, muy sano. Pero por supuesto, caótico. Todo aquello que es sano será necesariamente caótico; no puede ser sistematizado.